Ante la interrogante: ¿Qué clase de planeta deseamos?, cabe señalar que el ser humano al igual que el resto de los seres vivos del planeta, desempeña su rol dentro del complejo y gigantesco organigrama de la vida, donde tanto los vegetales como animales se interrelacionan funcionalmente, para consolidar el equilibrio natural.
En las últimas décadas, el hombre está cada vez mas consciente de la necesidad de aplicar una serie de principios ecológicos, para mantener bajo control su medio ambiente debido a un hecho clave: “¿El hombre está en mayor peligro de agotar los recursos naturales o de ser aniquilado por la contaminación del aire y del agua?”.
La respuesta a esta interrogante es muchas veces retórica, otras muy pesimista, ambas poseen en común la sentencia, que no sólo el desarrollo tecnológico será capaz de resolver los problemas medioambientales que generan las sociedades humanas, sino que es fundamental el poner en práctica a la vez restricciones morales, económicas, políticas y jurídicas, que en su conjunto sean la respuesta de la comprensión pública de la existencia y constitución de la unidad inalterable que configuran el hombre y su ambiente.
Dentro de dicha unidad el hombre debe tener presente el principio de la conservación racional de sus recursos naturales, no como un simple asesoramiento, tampoco como un racionamiento, sino como verdadero concepto de conservación implica, el pleno aprovechamiento de los conocimientos ecológicos y la consecuente administración de nuestros ecosistemas con el propósito de estructurar un equilibrio y un rendimiento contínuo, garantizando así un ambiente de alta calidad, que ofrezca una multiplicidad de usos ( estéticos, recreativos, productivos, etc.)
Nuestra condición de especie universalista, nos puede proyectar una administración inteligente, responsable y reflexiva de nuestro planeta, siendo la educación un elemento fundamental para este propósito, caracterizada como un agente capaz de entregar al individuo las herramientas necesarias para enfrentar y resolver la problemática que se presenta en un mundo de interacciones complejas aceleradas a un ritmo y escala progresivos.
En este siglo XXI, se espera un planeta capaz de lograr una incorporación exitosa y equitativa de todos los países a un sistema social de actividades de desarrollo muy bien planificadas, que den lugar a una eficiente utilización de los recursos naturales, obtener las mejores condiciones que permitan erradicar la pobreza y elevar el nivel de vida en los lugares más afectados del planeta. Estas cuestiones son la base de sustentación y equidad que requieren todas las sociedades para poder enfocar en igualdad de condiciones el progresivo deterioro ecológico que está padeciendo nuestro mundo.
El hombre en cuanto se ha transformado en un agente del cambio global del planeta, ha pasado desde una esfera de mínima influencia, a otra de gran trascendencia debido a que su desarrollo y evolución, han interferido, condicionado y regulado su entorno y los ciclos naturales, como son los flujos químicos, el ciclo hidrológico y el sistema climático, el cual incorpora los procesos atmosféricos y oceánicos que gobiernan la distribución global de vientos, lluvias y temperaturas. Por tal motivo es preciso que el hombre reorganice su forma de vida y replantee sus caóticos procedimientos, para lograr implementar mejores perspectivas de un desarrollo humano viable sobre un planeta de recursos limitados y ambiente frágil.
El Planeta que queremos tener
“Todos Juntos por un Mundo Mejor”
Campaña de Defensa Ambiental
SEREMI de Educación – 5ª Región